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Mostrando entradas de diciembre, 2025

Conciencia: entre la manipulación y la verdad que libera

Conciencia recta molesta Por Dionisio Martos Medina. Vivimos una época paradójica: nunca se ha hablado tanto de libertad y, sin embargo, pocas veces ha estado tan amenazada la conciencia humana. No por la fuerza bruta —que al menos se reconoce como opresión—, sino por formas más sutiles, amables y eficaces: la manipulación de la conciencia. La crisis moral contemporánea no nace tanto de la ausencia de normas como de la distorsión deliberada del juicio moral. Se anestesia la conciencia para que deje de preguntar, se la entrena para que no incomode, se la reeduca para que no distinga entre el bien y el mal, sino entre lo aceptable y lo inconveniente. Cuando la conciencia deja de buscar la verdad, se convierte en un instrumento dócil al servicio del poder, de la ideología o del interés. Frente a esta manipulación, la bioética personalista propone una respuesta clara y exigente: la promoción de la conciencia. Promover la conciencia no es adoctrinarla ni programarla, sino despertarla. E...

San Nicolás y el verdadero sentido del regalo en Navidad

San Nicolás y el regalo de Navidad: una lectura desde la bioética personalista Por Dionisio Martos Medina ¿Quién fue  San Nicolás ? San Nicolás nació hacia el año 270 d.C. en Patara, en la región de Licia (actual Turquía), y fue obispo de Myra. Vivió en tiempos de persecuciones contra los cristianos y es venerado tanto en la Iglesia católica como en la ortodoxa. Fue conocido por tres rasgos fundamentales: Caridad radical, especialmente hacia los pobres y los niños Defensa de los débiles y los inocentes Fe firme, hasta el punto de sufrir prisión por ella Murió el 6 de diciembre del año 343, fecha en la que tradicionalmente se celebra su memoria. En la actualidad  La Navidad contemporánea suele reducir el regalo a un acto de consumo: comprar, entregar, cumplir. Sin embargo, en su origen, el regalo navideño no responde a una lógica mercantil, sino a una antropología del don, profundamente coherente con la bioética personalista, que sitúa a la persona, y no al objeto,  en...

Borriquilla y Buey. Camino y Surco.

Dominio, Responsabilidad, Trabajo, Oración y Optimismo. Camino de Santidad. Por Dionisio Martos ​Medina «La borriquilla en su Camino nos enseña que Dios no espera héroes extraordinarios, sino hombres y mujeres corrientes que hagan extraordinariamente bien lo ordinario». «El buey al arar el Surco nos muestra qué es la espiritualidad del esfuerzo callado: no empezar muchas veces, sino perseverar una sola, hasta el final». Ambas frases podrían leerse, sin forzarlas, a la luz del portal de Belén. Allí no hay épica ruidosa ni gestos deslumbrantes. Hay una borriquilla y un buey. Y basta. La borriquilla es Camino. No brilla, no se impone, no acelera. Lleva lo justo y avanza paso a paso. Hace posible el trayecto: Nazaret, Belén, Egipto. No protagoniza nada, pero sin ella no habría historia. Es la imagen perfecta de lo ordinario bien hecho: cargar, caminar, resistir. La santidad que propone Camino no exige hazañas, sino fidelidad en lo pequeño, constancia sin aplauso, obediencia a lo rea...

Todo empezó con una borriquilla y un buey

Ese era todo el capital de la Sagrada Familia. Por Dionisio Martos Medina La borriquilla ponía el movimiento humilde: llevaba a María, cargaba lo imprescindible, hacía posible el camino. No corría, no lucía, no imponía respeto; simplemente resistía. Era el capital mínimo, suficiente, real. El “con esto basta” hecho carne y pezuña. El buey, en cambio, aportaba el trabajo estable. No estaba hecho para huir, sino para empujar. Fuerza lenta, calor constante, energía que no presume. El buey no simboliza la miseria, sino la economía del esfuerzo: la que ara, la que sostiene, la que hace habitable la noche fría del mundo. Juntos dicen más que mil discursos. La borriquilla representa el camino ; el buey, el surco . Una hace posible llegar; el otro, permanecer. Uno carga la vida; el otro la mantiene. En el portal no hay oro ni títulos, ni capital especulativo ni promesas de rentabilidad. Hay economía real: transporte, trabajo, calor, paciencia. Allí nace el cristianismo, no entre balances ni pa...

Nacer en una cuadra, el principio de la redención

La naturaleza es humilde Por Dionisio Martos Medina Desde una mirada antropológica, los comienzos nunca son neutros: dicen ya casi todo del final. Y pocos comienzos son tan subversivos como el de Jesucristo : no en un palacio, no en un templo, no bajo bóvedas de poder o de saber, sino en una cuadra. Un lugar destinado a los animales, al estiércol, al calor precario del cuerpo vivo. Un no-lugar social que, precisamente por eso, se convierte en lugar fundador. Las culturas antiguas reservaban el nacimiento de los héroes a espacios elevados: la noble cuna legitimaba el destino. Aquí ocurre lo contrario. El relato cristiano invierte el orden simbólico: lo decisivo no irrumpe desde arriba, sino desde abajo; no desde la pureza ritual, sino desde la intemperie. La cuadra no es decorado: es mensaje. Antropológicamente, nacer en una cuadra significa entrar en la condición humana sin filtros. Sin mediaciones de prestigio, sin blindajes institucionales. El recién nacido comparte espacio con ...

Cuando el verbo se vuelve niebla

Una mirada antropológica al lenguaje que no dice Por Dionisio Martos Medina Hay épocas que se reconocen por sus edificios, por su música o por su forma de vestir. Y hay otras —la nuestra, sin duda— que se delatan por las palabras que usan para no decir nada. Poner en valor y educación para la salud no son simples expresiones de moda: son fósiles vivos de una cultura que ha aprendido a hablar sin comprometerse. Desde la antropología social, el lenguaje no es inocente. No sirve solo para describir el mundo: sirve para organizarlo, justificarlo y, a veces, ocultarlo. Cuando una sociedad sustituye verbos concretos (restaurar, cuidar, informar, prevenir, enseñar) por fórmulas vaporosas, no está empobreciendo el estilo: está protegiéndose moralmente. “Poner en valor” es una expresión perfecta para nuestro tiempo: nadie puede estar en contra. No implica coste, ni método, ni resultado. No exige explicar cómo, con qué ni para qué. Es el equivalente lingüístico del gesto solemne sin obra d...