Carta a un amigo
CARTA A UN AMIGO Por Dionisio Martos Medina Querido amigo, He vuelto hoy, casi sin proponérmelo, a ese territorio donde la historia se disuelve y queda solo la palabra. No la palabra ruidosa de los hombres, tan dada a cambiar de forma según sopla el viento, sino esa otra, antigua y siempre nueva, que no envejece porque no pertenece del todo al tiempo. Hablo, como ya imaginas, del Evangelio. Lo he pensado muchas veces, pero hoy lo he sentido con una claridad distinta: el Evangelio no ha caminado con la historia, sino que ha pasado por encima de ella, como quien cruza un río sin mojarse. Han caído imperios, han mutado costumbres, han ardido revoluciones, algunas justas, otras vanidosas, y sin embargo, ese texto, tan breve y tan inmenso, ha permanecido en pie, con una serenidad que desconcierta. Y entre todas esas revoluciones, hay una que siempre me ha parecido la más delicada, la más difícil de comprender desde la óptica del mundo ant...