¿Qué significaría para la tauromaquia perder la catalogación de Patrimonio Cultural Inmaterial P.C.I?
Por Dionisio Martos Medina. Aficionado. Master y Especialista en Bioética por la UCAM
Introducción
En España, la tauromaquia cuenta desde 2013 con un blindaje legal gracias a la Ley 18/2013, que la reconoció como Patrimonio Cultural Inmaterial. Aquella norma, nacida también de una iniciativa ciudadana, convirtió a las corridas de toros en un bien a proteger por el Estado y frenó intentos de prohibición como el de Cataluña. En la práctica, elevó la tauromaquia de espectáculo a símbolo cultural con valor histórico y artístico.
Doce años después, el movimiento animalista ha contraatacado con una nueva Iniciativa Legislativa Popular, avalada por más de 660.000 firmas, que reclama al Congreso la derogación de esa ley bajo el lema “No es mi cultura”. Si prospera, la tauromaquia dejaría de ser patrimonio protegido y pasaría a regularse como un espectáculo más, quedando a merced de prohibiciones locales y autonómicas. El debate ya no se limita a toros sí o toros no, sino que enfrenta dos visiones de país: la de quienes defienden la tauromaquia como tradición cultural y la de quienes la consideran una forma de maltrato incompatible con los valores actuales.
1. Marco legal del BIC
- En España, un Bien de Interés Cultural es la máxima figura de protección patrimonial según la Ley 16/1985 del Patrimonio Histórico Español.
- El BIC garantiza un reconocimiento jurídico y administrativo que protege la manifestación cultural frente a prohibiciones, censuras o desaparición, obligando a las administraciones a preservarla, promoverla y facilitar su transmisión.
- En 2013, el Estado declaró la tauromaquia como Patrimonio Cultural Inmaterial de España (Ley 18/2013), lo que la blinda jurídicamente como parte de la cultura nacional.
2. Qué significaría perderlo
Si la tauromaquia dejara de ser considerada BIC o Patrimonio Cultural Inmaterial, se producirían varios efectos:
a) Pérdida de blindaje jurídico
- Eliminaría la obligación del Estado y de las CCAA de promocionar, conservar y garantizar su acceso.
- Abriría la puerta a prohibiciones locales o autonómicas, como ya intentó Cataluña con la ILP que acabó tumbando el Constitucional, precisamente porque la tauromaquia estaba protegida como patrimonio común de todos los españoles.
b) Pérdida de legitimidad cultural
- La tauromaquia dejaría de estar reconocida como expresión singular de identidad cultural española, quedando reducida a un mero “espectáculo privado”.
- Su valor simbólico y antropológico quedaría debilitado, lo cual afectaría a su transmisión intergeneracional.
c) Pérdida de protección económica y administrativa
- Se acabarían las líneas de apoyo institucional (subvenciones para escuelas taurinas, ayudas a ganaderías de lidia, promoción cultural, presencia en circuitos turísticos, etc.).
- Podría quedar sujeta a una regulación puramente de espectáculos públicos (al nivel de cualquier otro evento recreativo), con lo que perdería prioridad en calendarios festivos y espacios públicos.
d) Efectos en la dehesa y el toro bravo
- El toro de lidia pasaría a ser un producto ganadero sin vinculación cultural protegida.
- Esto supondría un golpe a la dehesa como ecosistema (ya que gran parte de su conservación está ligada a la cría del toro bravo como patrimonio cultural).
e) Efecto simbólico
- Perder el estatus de BIC equivaldría a aceptar que la tauromaquia ya no es considerada patrimonio cultural de todos, sino una práctica polémica y marginal, sujeta a prohibición.
- Se abriría un precedente para que otros festejos taurinos populares (encierros, toros ensogados, toros de cuerda, etc.) corran la misma suerte.
3. Dimensión bioética y antropológica
- Desde la bioética personalista, el reconocimiento como BIC legitima la tauromaquia no solo como espectáculo, sino como rito cultural con sentido antropológico y simbólico, que articula comunidad, tradición y valores.
- Si se pierde ese reconocimiento, la tauromaquia quedaría reducida a una cuestión de opinión moral individual o “gustos privados”, perdiendo la dimensión de bien relacional que trasciende al individuo y justifica su transmisión como parte de la memoria colectiva.
4. Estrategia transversal para evitar que la tauromaquia pierda la condición de P.C.I, Patrimonio Cultural Inmaterial, porque se percibe que grupos con ideología animalista se están movilizando promoviendo llevar al pleno parlamentario una Iniciativa Legislstiva Popular (I.L.P) para revocar tal consideración, corriendo el riesgo de perderla y las fatales repercusiones que derivarían de ello anteriormente expuestas.
- Unión sectorial: superar divisiones entre asociaciones, ganaderías, toreros y peñas, acentuando y mostrando a la opinión pública su importancia dentro de la cultura y tradición, bien ecológico, motor económico y dimensión antropológica:
Ganaderías
- Transparencia y apertura: mostrar el valor ecológico de la dehesa, su biodiversidad y el papel del toro bravo en la conservación del campo.
- Educación rural: organizar visitas escolares y universitarias, abrirse a la investigación científica (etología, genética, veterinaria).
- Bienestar animal: garantizar y difundir las condiciones de cría ejemplares, desmontando tópicos animalistas.
Empresarios
- Profesionalización: apostar por modelos de gestión modernos (marketing, comunicación digital, análisis de audiencias).
- Accesibilidad: entradas con precios diferenciados, abonos juveniles, facilidades para familias.
- Diversificación: ligar la corrida a otros eventos culturales (música, literatura, gastronomía, exposiciones).
- Transparencia económica: publicar datos claros de impacto económico y empleo.
Toreros y profesionales de la lidia
- Ejemplaridad: dentro y fuera del ruedo, conscientes de que son iconos sociales.
- Comunicación: aprender a expresarse con solidez en medios y redes sociales, explicando el sentido estético y ético de su arte.
- Innovación en la tradición: sin traicionar el rito, buscar fórmulas creativas que conecten con las nuevas generaciones (festivales solidarios, faenas didácticas).
Aficionados
- Compromiso activo: no solo asistir a festejos, sino también defenderlos en la vida social y digital.
- Divulgación: explicar con serenidad y argumentos los valores culturales, históricos y antropológicos de la tauromaquia.
- Participación en foros públicos: conferencias, charlas en colegios, publicaciones locales.
- Renovación generacional: transmitir la afición en familia, invitar a jóvenes y apoyar iniciativas formativas.
- Documentación académica: producción de estudios científicos, históricos y antropológicos que avalen su condición de B.C.I.
- Internacionalización: mostrar su valor en foros culturales de la UNESCO, universidades y festivales internacionales.
- Lenguaje bioético y cultural: explicar la tauromaquia no como espectáculo aislado, sino como patrimonio relacional (historia, ecología, arte, rito).
En resumen
Que la tauromaquia dejara de ser PCI significaría:
- Pérdida de blindaje legal frente a prohibiciones.
- Pérdida de legitimidad cultural y simbólica.
- Pérdida de apoyos económicos y administrativos.
- Riesgo para la cría del toro bravo y la dehesa.
- Reducción a espectáculo privado, sin reconocimiento de patrimonio.
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