La fisiología del dolor y el estrés en el toro bravo

La controvertida tesis del Dr. Illera

Por Dionisio Martos Medina

1. Introducción: ciencia y polémica en la plaza

Pocas cuestiones despiertan tanta controversia como el sufrimiento del toro durante la lidia. Entre la ética y la fisiología, el debate oscila entre quienes interpretan la corrida como arte y quienes la juzgan como crueldad. En ese escenario, el veterinario y fisiólogo Dr. Juan Carlos Illera, catedrático de la Universidad Complutense de Madrid, introdujo una visión científica que, sin pretender justificar el toreo, ofrece una lectura biológica del comportamiento del toro bravo frente al dolor y al estrés.

El planteamiento de Illera parte de un hecho objetivo: el toro de lidia no es un bovino común, sino el resultado de siglos de selección genética que han modelado un animal dotado de una respuesta neuroendocrina excepcional ante el esfuerzo y el peligro.

2. La singular fisiología del toro bravo

Durante la lidia, el toro activa una respuesta intensa del eje hipotálamo–hipófisis–adrenal, liberando adrenalina, noradrenalina y cortisol, hormonas que aumentan su resistencia y vigor.

Paradójicamente, las concentraciones más altas de estrés no se registran durante la faena, sino en el instante de salida al ruedo, cuando el animal pasa del encierro oscuro a la luz intensa de la plaza. Una vez adaptado, los valores hormonales descienden progresivamente, mostrando un proceso de acomodación fisiológica al estímulo.

3. Las betaendorfinas: analgésicos naturales

El núcleo de la teoría de Illera se centra en la liberación masiva de betaendorfinas, péptidos endógenos con efecto analgésico.

Durante la lidia, estas sustancias pueden multiplicarse por siete respecto a los niveles basales, e incluso superar diez veces las concentraciones observadas en humanos sometidos a dolor agudo.

Estas endorfinas bloquean los nociceptores (receptores del dolor), reduciendo la percepción consciente del mismo. Según el fisiólogo, esta descarga permitiría al toro continuar combatiendo con una capacidad física que difícilmente se explicaría sin este mecanismo de compensación biológica.

4. Estrés del transporte frente a la lidia

Otra observación notable es que el transporte previo al festejo puede generar alteraciones hormonales más intensas que la propia corrida.

Los niveles de cortisol y ACTH llegan a triplicar los medidos durante la lidia, debido a un estrés prolongado sin descarga muscular. En la plaza, en cambio, la actividad física y la lucha permiten liberar el exceso de adrenalina, generando una forma de “catarsis fisiológica”.

5. Controversias y críticas metodológicas

Las tesis de Illera han sido objeto de debate científico y ético. Algunos investigadores cuestionan la metodología de muestreo, alegando que las determinaciones hormonales realizadas post mortem podrían no reflejar valores reales durante la lidia.

También se critica el tamaño reducido de la muestra y la falta de publicaciones en revistas de alto impacto, lo que limita la validez científica universal de sus conclusiones.

Asimismo, se recuerda que el aumento de endorfinas no implica ausencia de dolor, sino una modulación del mismo. Estas sustancias también se elevan en situaciones de traumatismo o estrés extremo, lo que demuestra que su incremento puede ser tanto un mecanismo de defensa como un indicador de sufrimiento biológico.

6. Dolor, estrés y sufrimiento: tres realidades distintas

Illera distingue entre tres planos de experiencia:

  1. Dolor: fenómeno fisiológico medible.
  2. Estrés: respuesta metabólica y hormonal frente a un desafío.
  3. Sufrimiento: vivencia emocional ligada a la conciencia y la memoria del dolor.

Desde su planteamiento, el toro siente dolor, pero no sufre en el sentido humano del término, al carecer de proyección mental hacia el futuro y de memoria afectiva del dolor.

Sus críticos, por el contrario, sostienen que esta diferenciación no exonera de responsabilidad ética, pues el sufrimiento animal no puede reducirse únicamente a la conciencia humana.

7. Una interpretación bioética personalista

Desde una perspectiva bioética personalista, el valor de esta discusión no radica en negar o afirmar el dolor, sino en reconocer la dignidad del animal en su naturaleza específica.

La ciencia puede medir hormonas, pero no puede cuantificar el significado moral de un rito. La tauromaquia, desde una perspectiva antropológica, no es un residuo arcaico, sino un vestigio de la conciencia sagrada de la existencia. 

Frente a la banalización del dolor y la desconexión contemporánea con la naturaleza, el rito taurino recuerda que la vida y la muerte no son opuestos, sino complementarios.

Su valor moral reside en mantener vivo un lenguaje ancestral donde el hombre reconoce sus límites, celebra el coraje y busca sentido en la tragedia. El rito, en definitiva, no legitima la violencia: la domestica, la humaniza y la eleva a arte. En la arena, el hombre y el toro se enfrentan no como verdugo y víctima, sino como dos expresiones de la misma energía vital, reconciliadas en un gesto que, más allá del juicio contemporáneo, sigue hablando en el lenguaje más antiguo del mundo: el del símbolo.

Incluso si el dolor fisiológico es atenuado, el hecho simbólico de la lidia —la lucha, la sangre y la muerte ritual— remite a una dimensión antropológica que trasciende la mera biología.

El toro bravo, criatura y exponente de un rito liminar entre naturaleza y cultura, se convierte en símbolo del sacrificio y la valentía, espejo donde el hombre mide su propio límite ético.

8. Conclusión: entre la biología y el mito

Las investigaciones del Dr. Illera aportan una mirada científica valiosa, aunque discutida.

Nos recuerdan que el toro bravo no es una víctima pasiva, sino un organismo preparado para el combate.

Pero también nos obligan a interrogar la razón ética de la lidia: si el arte taurino subsiste, no debe hacerlo por la negación del dolor, sino por la asunción consciente de su verdad trágica, donde naturaleza, cultura y ética convergen en un mismo acto simbólico.

Referencias bibliográficas

  1. Illera JC, Silván G, Martínez-Subiela S, Caba M, et al. Regulación neuroendocrina del estrés y dolor en el toro de lidia (Bos taurus L.): estudio preliminar. Universidad Complutense de Madrid; 2013.
  2. Illera JC. El umbral del dolor del toro de lidia. Ilustre Colegio Oficial de Veterinarios de Alicante (ICOVAL); 2019. Disponible en: icoval.org
  3. Asociación Andaluza para la Defensa de los Animales (ASANDA). El toro sí sufre. Informe crítico; 2014. Disponible en: asanda.org
  4. Zaldívar JE. Análisis crítico de las tesis de Illera sobre el dolor en el toro de lidia. FAADA; 2015.
  5. Martínez C. La extraña tesis del veterinario que encandila al lobby taurino. AnimaNaturalis; 2016.
  6. Vanguardia MX. Asegura veterinario que el toro no tiene recuerdo ni sensación de dolor. 2019.





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