La expulsión de lo distinto: un análisis bioético personalista
Por: Dionisio Martos Medina
Introducción
En “La expulsión de lo distinto*”(2017), Byung-Chul Han describe cómo la sociedad contemporánea, marcada por la globalización, la digitalización y el consumo masivo, tiende a eliminar la diferencia en favor de lo igual. El 'otro' ya no se entiende como interlocutor ni como fuente de enriquecimiento cultural, sino como amenaza. La proliferación de la transparencia y la hipercomunicación genera un mundo homogéneo, narcisista y plano, donde lo extraño se sustituye por copias idénticas de lo mismo. El autor advierte que esta expulsión de la alteridad empobrece el pensamiento, erosiona la vida comunitaria y priva al ser humano de la experiencia fecunda del encuentro con lo distinto, condición fundamental de toda cultura y de toda ética.
Análisis bioético
Desde la perspectiva de la bioética personalista, el diagnóstico de Han adquiere una resonancia especial:
1. Centralidad de la persona: El personalismo reconoce que la identidad humana se forja en el encuentro con el otro (alteridad). Expulsar lo distinto significa negar la dimensión relacional de la persona. La bioética personalista defiende que la dignidad no depende de la semejanza ni de la utilidad social, sino de la condición intrínseca de ser humano (Sgreccia, 2014).
2. Riesgo de homogeneización cultural: La cultura globalista descrita por Han convierte las diferencias en sospecha, reduciendo la pluralidad a un mercado uniforme de gustos y opiniones. Esto empobrece la riqueza antropológica y favorece un utilitarismo social que erosiona la libertad cultural y ética.
3. Bioética y hospitalidad: Frente a la 'expulsión de lo distinto', la bioética personalista reclama la hospitalidad del otro: no como tolerancia pasiva, sino como acogida activa de su dignidad, aun cuando represente una alteridad incómoda. En términos prácticos, esto interpela a la convivencia intercultural, la atención sanitaria al migrante y la defensa de minorías.
4. Vaciamiento ético de lo 'woke': Mientras la cultura de la corrección política intenta imponer uniformidad bajo el pretexto de proteger sensibilidades, la bioética exige un diálogo auténtico y crítico que respete la alteridad real, no solo aquella homologada por las ideologías dominantes.
Conclusión
La obra de Han constituye una advertencia: una sociedad que elimina la diferencia expulsa al mismo tiempo la esencia del ser humano como ser relacional. Desde la bioética personalista, ello implica una degradación ética que debe ser corregida con la recuperación del valor del otro, no como enemigo ni como anomalía, sino como condición de posibilidad de la vida comunitaria y de la verdadera cultura.
Referencias bibliográficas
- Han B-C. La expulsión de lo distinto. Barcelona: Herder; 2017.
- Sgreccia E. Manual de bioética. 3ª ed. Madrid: Biblioteca de Autores Cristianos; 2014.
- Geertz C. La interpretación de las culturas. Barcelona: Gedisa; 1992.
- Taylor C. El multiculturalismo y la política del reconocimiento. México: Fondo de Cultura Económica; 2001.
- Ricoeur P. Sí mismo como otro. Madrid: Siglo XXI; 1996.
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