Proyecto de vida personal y dominio de la corporalidad

“Proyecto de vida personal controlando la corporalidad y no un programa de vida dominado por instintos”

Por Dionisio Martos

En bioética personalista, la vida humana no se reduce a una mera sucesión de actos biológicos o reacciones instintivas. La persona es más que su cuerpo, pero no existe sin él; en ella se integran inseparablemente las dimensiones biológica, psíquica y espiritual (1).


Cuando afirmamos que debemos aspirar a un “proyecto de vida personal controlando la corporalidad y no un programa de vida dominado por instintos”, estamos defendiendo una concepción de la existencia que reconoce la dignidad intrínseca del ser humano, su capacidad de autodeterminación y la necesidad de integrar la corporalidad en un horizonte ético y trascendente.

1. La persona como sujeto de su historia

Desde el personalismo, el ser humano es único, irrepetible y dotado de valor en sí mismo (2). No es un simple producto de condicionamientos genéticos o sociales, sino un sujeto capaz de proyectar su vida en libertad, orientándose hacia el bien y la verdad (3). Este proyecto personal no se improvisa; se construye mediante decisiones conscientes que unifican la biografía en torno a un sentido profundo.

2. Corporalidad: expresión y mediación

El cuerpo no es un mero soporte biológico, sino la expresión visible de la persona (4). Sin embargo, sus dinamismos instintivos —apetitos, impulsos, necesidades inmediatas—, si no son gobernados por la razón y la voluntad, pueden imponer un programa de vida centrado exclusivamente en la satisfacción inmediata. Controlar la corporalidad, en clave personalista, no significa reprimirla ni despreciarla, sino integrar sus fuerzas para que estén al servicio de la plenitud humana (5).

3. Libertad frente a determinismo biológico

Cuando el instinto es el único motor de la acción, la persona pierde libertad real y se convierte en prisionera de sus pulsiones. El personalismo propone un equilibrio: reconocer el valor del cuerpo, pero sin permitir que la biología determine el sentido último de la existencia (6). Aquí, la libertad responsable y la verdad sobre la persona actúan como criterios rectores.

4. Aplicaciones bioéticas

Esta perspectiva tiene consecuencias directas en cuestiones como:

- Sexualidad: integración de la dimensión afectiva y procreativa en un amor personal (7).

- Consumo de sustancias: prevención de adicciones que anulan la autodeterminación (8).

- Estilo de vida: alimentación, ejercicio y descanso orientados al cuidado de la salud como bien moral (9).

- Decisiones al final de la vida: rechazo de prácticas que, en nombre de la autonomía, destruyen la vida misma (10).


En todas ellas, el criterio personalista es claro: pasar del “hacer lo que siento” al “hacer lo que me humaniza”.

5. Conclusión

El personalismo no busca negar el cuerpo ni sofocar los instintos, sino armonizarlos con la razón y la libertad para que sirvan al bien integral de la persona. De este modo, se supera un programa de vida instintivo, regido por impulsos inmediatos, y se abraza un proyecto de vida personal, orientado a la verdad, el bien y la apertura a los demás.


Como recordó Viktor Frankl: “La vida no es algo que simplemente se nos da, sino algo que tenemos que realizar” (11).

Referencias

  1. 1. Sgreccia E. Manual de Bioética. Vol. I. Madrid: Biblioteca de Autores Cristianos; 2009.
  2. 2. Wojtyła K. Persona y acción. Madrid: Palabra; 2011.
  3. 3. Guardini R. El sentido de la existencia. Madrid: Cristiandad; 1994.
  4. 4. Burgos JM. Reconstruir la persona: Ensayos personalistas. Madrid: Palabra; 2010.
  5. 5. Spaemann R. Personas: Acerca de la distinción entre algo y alguien. Madrid: Rialp; 2000.
  6. 6. Polo L. Ética: Hacia una versión moderna de los temas clásicos. Pamplona: Eunsa; 1997.
  7. 7. Wojtyła K. Amor y responsabilidad. Madrid: Palabra; 2014.
  8. 8. Consejo Pontificio para la Familia. La droga y la familia. Ciudad del Vaticano: Librería Editrice Vaticana; 1992.
  9. 9. Pontificio Consejo para los Agentes Sanitarios. Carta de los Agentes Sanitarios. Ciudad del Vaticano: Librería Editrice Vaticana; 1995.
  10. 10. Congregación para la Doctrina de la Fe. Samaritanus Bonus. Ciudad del Vaticano: 2020.
  11. 11. Frankl V. El hombre en busca de sentido. Barcelona: Herder; 2009.

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